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La formación (cursos, masters) son gastos fiscalmente deducibles

Actualizado: 14/09/2022

Fecha: 14/09/2022

Introducción

Los primero que vamos a ver son los requisitos que tienes que cumplir un gastos para que pueda ser considerado deducible:

  • Que estén vinculados a la actividad económica desarrollada. Es decir, que sean propios de la actividad.

La deducibilidad de los gastos está condicionada por el principio de su correlación con los ingresos, de tal suerte que aquellos respecto de los que se acredite que se han ocasionado en el ejercicio de la actividad, que estén relacionados con la obtención de los ingresos, serán deducibles, en los términos previstos en los preceptos legales antes señalados, mientras que cuando no exista esa vinculación o no se probase suficientemente no podrían considerarse como fiscalmente deducibles de la actividad económica.

  • Que se encuentren convenientemente justificados.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 106.4 de la Ley General Tributaria, los gastos deducibles y las deducciones que se practiquen, cuando estén originados por operaciones realizadas por empresarios o profesionales, deberán justificarse, de forma prioritaria, mediante la factura entregada por el empresario o profesional que haya realizado la correspondiente operación que cumpla los requisitos señalados en la normativa tributaria.

Ahora bien, y sin perjuicio de lo anterior, la factura no constituye un medio de prueba privilegiado respecto de la existencia de las operaciones, por lo que una vez que la Administración cuestiona fundadamente su efectividad, corresponde al obligado tributario aportar pruebas sobre la realidad de las operaciones.

  • Que se hallen registrados en la contabilidad o en los libros-registro que con carácter obligatorio deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas.

Gastos de personal

Dentro de esta categoría pueden incluirse los gastos de formación del personal, tanto de carácter habitual como esporádico, y cualquier otro relacionado con el personal al servicio de la actividad que no pueda ser considerado como pura liberalidad.

Los requisitos que tienen que cumplir los cursos formativos para que no tributen en IRPF son:

La empresa deberá pagar su totalidad. No es válido que pague una sola parte del coste.
El curso debe relacionarse con la actividad que el empleado desarrolla actualmente en la empresa. Además, la formación no supone un ingreso extra, por lo que no se declara en el IRPF, pero tampoco ni la empresa ni el trabajador tendrán que pagar mayor Seguridad Social. Si la empresa se hace cargo de los gastos de desplazamiento desde la ubicación de la empresa hasta el centro de formación (como puede ser un billete de autobús o un abono del kilometraje), este pago también estará exento de tributación y cotización, siempre que la empresa disponga de los documentos necesarios para justificar el desplazamiento. Quedarán exentos también los gastos de manutención y de estancia, en función de las normas actuales sobre las dietas.
En conclusión, si la formación está relacionada con la actividad de la empresa, el pago del curso no se considera un salario en especie. Las cuantías de desplazamiento también quedarán exentas de tributación.

Gastos de formación realizados por el administrador de una sociedad mercantil

El apartado 3 del artículo 10 de la LIS, dispone que en el régimen de estimación directa la base imponible se calculará corrigiendo, mediante la aplicación de los preceptos establecidos en esta Ley, el resultado contable determinado de acuerdo con las normas previstas en el Código de Comercio, en las demás leyes relativas a dicha determinación y en las disposiciones que se dicten en desarrollo de las citadas normas.

Siendo gasto contable de la entidad el importe satisfecho por los cursos de formación que se imparten de forma externa a sus administradores para mejorar el desarrollo de sus funciones, y sin que puedan calificarse de liberalidad, tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible a los efectos de determinar la base imponible del Impuesto sobre Sociedades.

Por otra parte, el artículo 14 del TRLIS establece que no tendrán la consideración de gastos fiscalmente deducibles los que representen una retribución a los fondos propios. Por tanto, en el supuesto que el administrador tuviera la condición de socio y que el servicio derivado del curso no estuviera relacionado con la actividad de administración de la sociedad, el referido gasto tendría la consideración de retribución a los fondos propios y, en consecuencia, no sería deducible a efectos de determinar la base imponible del Impuesto sobre Sociedades.

Gastos de formación realizados en Master o MBA

Cuando se desarrolla una actividad económica como autónomo o empleado de una empresa, es necesario estar al día en los cambios que se producen en la forma de llevarla a cabo, bien para mejorar nuestra actuación de cara a conseguir más clientes o para abrir nuevas líneas de negocio, por lo que los gastos de formación son una constante necesidad. Sin embargo, la Administración Tributaria no siempre está de acuerdo con la necesidad de los mismos (o su conexión con la actividad) y es corriente que no permitan su deducibilidad.

Cuando se trata de cursos de reciclaje o acciones específicas propias de la actividad desarrollada no suele haber problemas pero la inseguridad está servida cuando hablamos de formaciones más generales como cursos de idiomas o postgrados (sea un MBA o cualquier otro tipo de máster), como podemos ver en la cantidad de consultas realizadas sobre el tema a la Dirección General de Tributos, sirvan como ejemplo las consultas a la Dirección General de Tributos V2939-18 y V2631-18.

A continuación indicamos las normas a  a seguir para conseguir la deducibilidad de unos gastos que a la postre suelen ser de elevada cuantía.

Dado que la deducibilidad de los gastos está condicionada por el principio de su correlación con los ingresos, de tal suerte que aquellos respecto de los que se acredite que se han ocasionado en el ejercicio de la actividad serán deducibles, mientras que cuando no exista esa vinculación o no se probase suficientemente no podrían considerarse como fiscalmente deducibles de la actividad económica.

En consecuencia, para poder deducir un curso de experto o un máster en una actividad distinta de la desarrollada tendremos que incluir esa actividad entre los servicios que ofrecemos a nuestros clientes y demostrarlo con la publicidad de nuestro negocio, correos a clientes, presupuestos enviados o facturas emitidas por esos servicios realizados.

En el caso de haber realizado gastos en cursos de idiomas tendremos que atesorar pruebas de su uso en la actividad, por ejemplo, publicidad en ese idioma, correos con clientes extranjeros, gastos en viajes de negocios a países donde se hable esa lengua, o, lo que ya sería ideal, facturas a clientes ubicados en tales países.

Gastos de formación realizados por autónomo individual

Por otro lado además de los comentados en el apartado anterior, también podrán deducirse dentro de este concepto los demás gastos que, teniendo el carácter de fiscalmente deducibles, no figuren expresamente recogidos en las anteriores rúbricas. A título de ejemplo, pueden citarse, entre otros, los siguientes, siempre que exista una adecuada correlación con los ingresos de la actividad:

  •  Adquisición de libros, suscripción a revistas profesionales y adquisición de instrumentos no amortizables, siempre que tengan relación directa con la actividad.

  • Gastos de asistencia a cursos, conferencias, congresos, etc., relacionados con la actividad.
    Con lo que podemos concluir que, al igual que en el apartado sobre Impuesto de Sociedades, el gasto en cursos, masters o cualquier otra formación será deducible siempre y cuando tenga una relación directa con la actividad.

Enlaces relacionados:

Gastos deducibles Actividades Empresariales (Autónomos y Sociedades)