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Retribución a empleados en acciones de la propia empresa (y Stock Options)

Actualizado: 18/9/2020

Fecha: 18/9/2020

Introducción

Principalmente para compañías grandes, es habitual que el trabajador pueda recibir su salario o parte de él con acciones de la empresa para la que se trabaja. La organización, además de ahorrar en metálico, busca como objetivo que el trabajador sienta una mayor implicación en los resultado de la propia empresa, puesto que además de conocer la evolución en bolsa de la compañía, espera que las acciones suban en el mercado y así tener una retribución, a través de la rentabilidad a obtener en una futura venta de esas acciones recibidas.

Esta retribución supone ventajas tanto para la empresa, que puede pagar al empleado con acciones procedentes de su propia autocartera, como para el empleado, que difiere el pago de esa parte de la retribución, al momento de la venta de las acciones, y además, de tributar en la escala general (que tipo puede llegar al 50 %), pasará a tributar en la escala del las rentas del ahorro, que tiene unos tipos muchos más bajos (del 19% al 23 %).

La entrega de acciones a los empleados, por su condición de trabajadores, deberá calificarse como rendimiento del trabajo:

“Se considerarán rendimientos íntegros del trabajo todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas.”

Por lo tanto inicialmente está exenta del impuesto de la renta, la entrega de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, de acciones o participaciones de la propia empresa o de otra del mismo grupo. La exención se limita al conjunto de las entregas a cada trabajador, de la parte que no exceda de los 12.000 primeros euros anuales recibido, a partir de los 12.000 euros, el importe que excede si que tributa por IRPF en el ejercicio que se reciben.

Requisitos

Según lo establecido en el apartado 1 del artículo 42 de la LIRPF la entrega de acciones, por parte de la empresa al trabajador, gratuitas o a un precio inferior al de mercado tiene la consideración de renta en especie sujeta a retención.

No obstante lo anterior, el artículo 42.3 f) de la LIRPF establece que no tendrá la consideración de rendimiento del trabajo en especie la entrega a los trabajadores en activo, de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, de acciones o participaciones de la propia empresa o de otras empresas del grupo de sociedades, en la parte que no exceda, para el conjunto de las entregadas a cada trabajador, de 12.000 euros anuales, en las condiciones establecidas en el apartado 2 del artículo 43 del Reglamento del Impuesto, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (BOE de 31 de marzo):

1. Que la oferta se realice en las mismas condiciones para todos los trabajadores de la empresa y contribuya a la participación de estos en la empresa. En el caso de grupos o subgrupos de sociedades, el citado requisito deberá cumplirse en la sociedad a la que preste servicios el trabajador al que le entreguen las acciones. No obstante, no se entenderá incumplido este requisito cuando para recibir las acciones o participaciones se exija a los trabajadores una antigüedad mínima, que deberá ser la misma para todos ellos, o que sean contribuyentes por este Impuesto.

2. Que cada uno de los trabajadores, conjuntamente con sus cónyuges o familiares hasta el segundo grado, no tengan una participación, directa o indirecta, en la sociedad en la que prestan sus servicios o en cualquier otra del grupo, superior al 5 por ciento.

3. Que los títulos se mantengan, al menos, durante tres años.

El incumplimiento del plazo a que se refiere el número 3.º anterior motivará la obligación de presentar una autoliquidación complementaria, con los correspondientes intereses de demora, en el plazo que medie entre la fecha en que se incumpla el requisito y la finalización del plazo reglamentario de declaración correspondiente al período impositivo en que se produzca dicho incumplimiento”.

La valoración de las acciones debe realizarse a tenor de lo dispuesto en los artículos 15 y 16 de la Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio (BOE de 7 de junio), según se trate de acciones negociados en mercados organizados o no. Como regla general:

a) Negociadas en mercados organizados:

1. Acciones pre-existentes: según su valor de negociación media del cuarto trimestre de cada año (Hacienda publica anualmente la relación de los valores que se negocien en mercados organizados, con su cotización media correspondiente al cuarto trimestre del año).

2. Nuevas acciones no admitidas todavía a cotización oficial: se tomará como valor de estas acciones el de la última negociación de los títulos antiguos dentro del período de suscripción.

b) No negociadas en mercados organizados: A efectos de la determinación de la base imponible en el supuesto de acciones y participaciones no negociadas en mercados organizado, la DGT, en la consulta vinculante V5434-16 de 23 de diciembre de 2016, cambia su criterio en relación a cuál es el último balance cerrado, para adaptarlo a la jurisprudencia del Tribunal Supremo.

Conviene remarcar que la Dirección General de Tributos en una reciente consulta vinculante, número V1861-18 de 26 de junio de 2018, ha señalado que:

“Al respecto, se debe precisar que el ingreso a cuenta correspondiente no formará parte del valor de adquisición de las acciones para el cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial generada en la posterior transmisión de las acciones.”

Desde 1-1-2015, desaparece el requisito de que la entrega de acciones derive de la política retributiva general de la empresa, exigiéndose que la oferta de entrega de acciones se efectúe a todos los trabajadores en las mismas condiciones. Eso sí, en ningún caso debe ser obligatorio: simplemente la compañía debe ofrecerlo, sin ningún tipo de condición. Por lo que el trabajador se puede negar.

La mayoría de las empresas que pagan en acciones buscan fidelizar a los empleados. Los trabajadores que acepten esta forma de remuneración pueden recibir títulos cotizados en bolsa, pero también pueden ser remunerados a través de stock options, que suelen estar vinculadas a planes de remuneración a medio o largo plazo, y que se suelen utilizar sobre todo a altos cargos y directivos de una entidad. También hay que tener en cuenta que si en el plan general de opciones se prevé entregar obligaciones automáticamente convertibles en acciones de la sociedad, lo que se entrega a los empleados son acciones y no obligaciones, por lo que, cumpliendo los requisitos legales, cabe la exención fiscal.

Fiscalidad Entrega acciones de forma gratuita

La entrega de acciones a los empleados ha sido objetivo de numerosas Consultas Vinculantes respecto a su tratamiento fiscal planteadas a la Dirección General de Tributos. En una consulta muy reciente un trabajador al que su empresa le entrega de forma gratuita acciones de dicha empresa, plantea cuál debe considerarse como valor de adquisición de dichas acciones, a efectos de posteriores transmisiones, y si el hecho de que algunas de las entregas estuvieran exentas afecta a dicho coste.

Rendimiento del trabajo y valoración

En su respuesta (Consulta Vinculante V1960-18, de 2 de julio de 2018), recuerda en primer lugar que en términos generales, y de conformidad con el apartado 1 del artículo 17 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, LIRPF, la entrega de acciones a los empleados, por su condición de trabajadores, deberá calificarse como rendimiento del trabajo.

Dicho rendimiento tendrá la consideración de rendimiento del trabajo en especie sometido a ingreso a cuenta, según dispone el apartado 1 del artículo 42 de la LIRPF, y su valoración se efectuará, conforme a la regla prevista en el artículo 43 de la LIRPF, por el valor de mercado de las acciones recibidas el día de su percepción, a la que deberá añadirse el correspondiente ingreso a cuenta.

No obstante lo anterior, matiza la consulta de Tributos, el artículo 42.2 a) de la LIRPF establece que no tendrá la consideración de rendimiento del trabajo en especie la entrega a los trabajadores en activo, de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, de acciones o participaciones de la propia empresa o de otras empresas del grupo de sociedades, en la parte que no exceda, para el conjunto de las entregadas a cada trabajador, de 12.000 euros anuales, en las condiciones que reglamentariamente se establezcan. El desarrollo reglamentario de dicho precepto se ha efectuado por el artículo 43 del Reglamento del Impuesto, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (BOE de 31 de marzo de 2007), el cual establece entre otros requisitos el de que los títulos se mantengan por el trabajador al menos durante tres años desde su entrega.

En cualquier caso, concluye la Dirección General de Tributos, el valor de adquisición de las acciones gratuitas entregadas al trabajador, a efectos del cálculo de la ganancia patrimonial obtenida en su posterior venta, será el mismo en el caso de que la entrega inicial de acciones por la empresa al trabajador tribute como rendimiento del trabajo en especie, como en el caso de que no tribute como tal rendimiento por cumplir los requisitos del artículo 43 del Reglamento del Impuesto, siendo en ambos casos su valor de adquisición el valor normal de mercado de dichas acciones en el momento de su entrega; que en el caso de tratarse de acciones de una sociedad cotizada, será su valor de cotización. Al respecto, se debe precisar que el ingreso a cuenta (retención practicada en la nómina) correspondiente no formará parte del valor de adquisición de las acciones para el cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial generada en la posterior transmisión de las acciones, el el caso que la entrega de la acciones haya tributado como rendimiento del trabajo en especie.

Fiscalidad Stock Options

A efectos fiscales, el plan de Retribución en acciones ( o Stock Options) tiene dos valoraciones:

Momento en el que ese ejercita el plan (evento de la compra de las acciones)

Cuando se ejerce el derecho de comprar las acciones, hay que tributar en la base general como rendimientos del trabajo por la diferencia entre el valor de mercado de las acciones y el precio de ejercicio, que es la cantidad que paga el empleado para comprar esas acciones -en algunos casos no paga importe alguno, dado que la compra a precio de cotización en el mercado. Esta cuantía constituye la retribución en especie y, por otro lado, la base para realizar el ingreso a cuenta o retención correspondiente a cuenta de la declaración de la renta. Como hemos comentado anteriormente, hay que tener en cuenta el incentivo existente, cuando se cumplen una serie de requisitos, dicha retribución en especie está sujeta a una exención máxima anual a los 12.000 euros iniciales recibidos.

Adicionalmente, existe la posibilidad de obtener un rendimiento reducido, que es el resultado de minorar el rendimiento íntegro en un 30% (con un máximo de 300.000 euros). Para poder aplicar esta reducción se tienen que cumplir dos supuestos: que los planes no se concedan de forma anual y que se ejerciten transcurridos más de dos años desde su concesión, siempre que su pago no se fraccione. Aquí hay que tener en cuenta otra serie de excepciones y que cuando se el rendimiento abarca los 700.000 y 1.000.000 euros, la reducción se va minorando.

Ejemplo de aplicación de la reducción del 30 %

Supongamos que un trabajador recibió hace tres años un paquete de stock options de su empresa, que le permitía comprar a 40 euros, 1.000 acciones y que, en el momento actual, ya puede ejercitar las opciones, la acción a día de hoy cotiza a 100 euros. Veamos el impacto fiscal de este contribuyente, considerando que cumple todos los requisitos para aplicarse la exención de 12.000 euros y para aplicar el 30% como rendimiento reducido y suponiendo que su tipo marginal asciende al 43%. Así, el rendimiento por el que tendría que tributar el trabajador es:

Rendimiento total: 1.000 * (100-40) = 60.000 euros.
Exención: – 12.000 euros.

Rendimiento Neto: 60.000 - 12.000 = 48.000 euros.
Reducción: 30% * (60.000 – 12.000) = 14.400 euros.
Impuestos a pagar: (48.000 euros – 14.400 euros) * 43% = 14.448 euros.
Beneficio neto después de impuestos: 60.000 – 14.448 = 45.552 euros.

Momento en que se venden las acciones.

Por último, y desde el punto de vista de los impuestos, hay que hablar del impacto de la venta de acciones. Cuando el empleado -que previamente ha ejecutado el plan- decide vender sus acciones, puede obtener una ganancia o pérdida patrimonial, que tendrá que declarar en su IRPF. Deberá tributar en la base del ahorro por la diferencia entre la cotización de la acción el día de la venta y la cotización de esta el día de la ejecución de las stock options.

En el supuesto anterior, si el trabajador decide vende las acciones a 140 euros, el impacto fiscal sería el siguiente:

Ganancia patrimonial = 1000 * (140-100) = 40.000 euros.
Impuestos a pagar: 6.000 * 19% + 34.000 * 21% = 8.280 euros.
Beneficio neto después de impuestos: 40.000 - 8.280 euros = 31.720 euros.

 

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